


Bueno, igual el único perplejo por este tipo de chorradas soy yo. Tengamos en cuenta que soy de los que se queda embobado mirando un cartel de neón, aunque sea de una peluquería (ya quedan pocos neones de todas formas).
Estoy divagando. Miren atentamente la primera foto (en la siguiente tendrán una mejor perspectiva). ¿En qué calle estamos? Tenemos tres opciones. Todo depende si usted es católico, aficcionado a la Historia o a los nombres pintorescos. ¡Tres opciones! ¡A tomar por saco el reto de la cola! (el refresco, vamos).
Un leve cambio de ángulo y ¡hop! estamos en otra calle. Por si no fuera suficientemente confuso el trazado del casco antiguo (la zona fue parte de la ciudad medieval, del Call judío y de la antigua medina árabe). El callejero debería tener aquí una escala 1:un palmo.
Pasemos a la segunda. Profusión de señales de dirección prohibida. Muy bien. Pero ¿qué dirección? ¿Prohibido atravesar el muro? ¡Bah! Supongo que la más antigua la colocaron así por algún motivo práctico. Todo el mundo lo entiende, ¿no?
La tercera. Eeh… Esto empieza a mosquearme… ¿También está prohibido atravesar el muro? A ver si será por los vecinos. Los conductores de la zona se obstinaban en girar a la derecha y buscaban aparcamiento vertical. La batcueva está por aquí e impiden el acceso de esta forma tan cutre. Son símbolos esotéricos de un culto ancestral. O quizá estemos ante puertas ocultas. Pasadizos secretos que nos llevan por oscuros corredores subterráneos a… a… un refugio antinuclear del siglo XIV… o algo. ¡Iker Jiménez! ¿dónde estás?
Creo que me ha sentado mal el carbón de azúcar…