

¡Ah, el Solsticio de Invierno! ¡Qué gran época del año!
En estas fechas tan señaladas es, para mi, motivo de orgullo y honda CBR, poder felicitarles a todos ustedes, querido y mudo público, y desearles lo mejor, para ustedes, sus familias y seres queridos, en este año nuevo que se acerca.
Por ello, e intentando evitar más pausas entre comas, les invito a entregarse al ritual de lo habitual en estas fiestas; Tragarse la enésima reposición de "¡Qué bello es vivir!" y autoconvencerse de que "Tó er mundo é güeno". Castigarse el hígado y los intestinos en pantagruélicas comilonas familiares y de empresa. Proponerse adelgazar, aprender inglés, dejar de fumar y de hacer promesas absurdas. Vamos, es eso o meterse en un búnker durante 15 días, porque todo lo anteriory más topicazos son prácticamente ineludibles en "estas fechas tan entrañables" (¿que mueven las entrañas o algo?…).
Así que coja esos trescientos metros de guirnaldas luminosas, los cuatrocientos renos, pingüinos, papanoeles, arbolitos y estrellas de Navidad. Saque del armario los setenta ladrones, alargadores y transformadores (libérelos, oh sí). Discuta con su pareja sentimental los pros y contras de la decoración navideña y convierta el exterior de su hogar en una fantasía barroca, de neones, leds multicolores e iconografía cristiano-pagana. Compitiendo, aún a nivel casero, con las explosiones decorativas aberrantes de, qué se yo, un Cortinglés.
Haciéndome eco del espíritu de estas fiestas, les insto a ser felices, cagontó.
Disfruten de lo que sea que les guste disfrutar a estas alturas de año.